viernes, 17 de junio de 2011

CACHONDESEO

El deseo: finas gotas de lluvia

atravesadas por los rayos de un sol

pretérito

entre la umbría perfumada de lavanda

de un bosque

lejos del lúgubre tañido

de las campanas,

semen

sobre las páginas de un poema,

lenguas lamiendo lenguas

pies enfundados en medias atormentando con letal dulzura

tu polla tumescente

mientras yaces atado a la cama

con la mordaza de un coño en la boca,

malcasadas que te miran

desde la barra de un bar

con una copa de ginebra cruda

como la vicaría por la que pasaron

mujeres quemadas

como hígado cirrótico

mirándote de soslayo,

ponderativas, felinas



El deseo: la noche abierta

como una orquídea de fuego,

hogueras del whisky puras como la muerte

puras como el puro insomnio

lleno de culos que te frotan la

entrepierna, de tetas

en la boca, de mujeres

que te roban los calzoncillos

usados

y si pueden la cartera

llena de telarañas



El deseo: una golfa deliciosa

con tu verga en la boca

sabiéndose la dueña

mientras te mira a los ojos

y te licuas, estallas, revientas, jadeas



para acabar despertando

en una cama solitaria

con un bolígrafo en la mano

y el sol con toda su puta mala leche

entrando al asalto por la ventana

para reírse

en

tu

cara

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