sábado, 30 de abril de 2011

ODA A LA "CORRECSIÓN POLÍTICA"

Por la orilla del río veo pasar cadáveres,

ideología, basura y sueños rotos,

mientras en las alturas el crepúsculo

llora sangre luminosa, añiles y marengos

sobre un fondo de olmos y cipreses.

Ya no hay nada que hacer. Las cartas son muy malas,

no hay piedad en los ojos que parpadean entre el humo

de esta sucia trastienda. Relumbran los vasos

de whisky turbio como la conciencia

de los querubines.

Por la orilla del río veo pasar cortejos,

oigo las letanías entre álamos desnudos,

contemplo grandes coches funerarios

espléndidos, potentes como el futuro.

Una legión de ratas se frota las patitas

bajo el puente de entrada a las cloacas,

va a haber fiesta y estamos invitados.

Todos. Sin pasaportes ni medallas.



La canción del profeta se canta en las esquinas

donde los vendedores de cupones

tiritan sin tabaco.

Las novias se destrozan las uñas a mordiscos

en las sacristías de las iglesias,

borrachas de martini enlagrimado.

Los periodistas minian su prosa apesebrada

y los poetas compran vaselina por trailers

esperando la gloria. Delicioso.



La esperanza es una meretriz sin medias

infectada del virus posmoderno

de la "CORRECSIÓN POLÍTICA".



Es lo que está de moda, tú hazme caso:

cantemos a las flores del Parnaso.

No hay nada que no cure el BancoEspaña

y una legión de lectores con embudo

que aplaudan con tus babas laureadas

(siempre que no les cantes con las tripas,

ya que el mundo es perfeto y la humanidad güena en generás).



Va a haber cocktail, y estamos todos invitados.

Todos. Si pasaportes ni medallas

Que pasen los cortejos funerales.

Ya extienden el mantel bajo el puente las ratas.

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