viernes, 10 de junio de 2011

OJOS DE ESTATUA

Nada me ha herido más que aquellos ojos,

y nada en el mundo más que ellos puede curarme.

-IBN HAZM DE CÓRDOBA-





para Elia G. Castro





Enfrentado a la soledad de la noche

como quien se mira al espejo y ve su muerte

como un pescador ante la galerna

como un alcohólico ante el último trago

que podrá pagarse



Enfrentado a la soledad de la noche

como una puta sola y arrugada

como un perro apaleado rebuscando entre basuras

como un enfermo terminal de cáncer

sin su dosis de morfina

cuando el amanecer aún está lejos

y sólo oye su respiración jadeante



Enfrentado a la soledad de la noche

como quien duerme en una playa

sin más cobijo que sus pensamientos

como un magnate arruinado mirando fijamente

la pistola que guarda en el cajón



Enfrentado a la soledad de la noche

como Miguel de Cervantes escribiendo a la luz de una vela

en una mazmorra hedionda

con las ratas como únicas musas



Enfrentado a la soledad de la noche

como un niño de cualquier color

mamando de la teta seca de su madre moribunda

sin fuerzas

ni para espantar a las moscas

bajo el sol de metralla de la puta injusticia



Enfrentado a la soledad de la noche

como un mendigo ciego en Times Square

en la Plaza de Santa Ana

en Xmaa-el-fnaa

en Piccadilly Circus

o en la Krásnaya Plóshad



Enfrentado a la soledad de la noche

como un hombre de ojos muy abiertos

en el acto de comprender

que la sangre que mancha sus manos

es la del hombre que yace a sus pies



Enfrentado a la soledad de la noche

como dos amantes vícitimas de la tristeza post-coito

que se preguntan qué coño están haciendo allí

y no terminan de decidirse a hablar por fin

o a marcharse



Enfrentado a la soledad de la noche

como el murmullo apagado de una fuente

en los bosques de la Alhambra

como un guitarrista tocando para nadie

bajo la luz sarcástica de las estrellas

como una vendedora de rosas

perdida en el desierto



Enfrentado a la soledad de la noche

mientras tú miras al techo

enfrentada a la soledad de la noche

y el camión de la basura se lleva las horas

que perdimos

por no estar juntos

por estar

así

sencillamente así

enfrentados

a la soledad

de la noche

mientras las botellas vacías ruedan

bajo

la

cama

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