miércoles, 9 de junio de 2010

LUNA DE LANZAROTE

Era hermosa la mar de plata encenefada



que besaba en murmullos la arena fría en la noche,



el halo de la luna sobre los negros picos



de la isla cercana, más allá del sendero



argénteo de sus rayos sobre el agua ya oscura,



la luna reflejada en tus ojos canela,



en tu cabello crespo, en tu piel como arena



que se escurría lenta entre mis dedos ávidos.



A lo lejos se oía la música de un bar



mientras yo deslizaba mis anhelos



bajo la seda húmeda de un tanga,



ebrio bajo la luz de las estrellas,



y tú reías con calma, mansamente,



como diosa pagana a quien yo le ofrecía



si no mi corazón de vagabundo



sí la canción profunda del deseo. Tus manos



en mi barba, livianas como plumas,



como copos de nieve lentamente cayendo



al gris desfiladero de calles desalmadas



de una ciudad del norte, calidez



de tus dedos de ninfa sin complejos,



la flor entre tus piernas humedecida y dulce



que empecé a recorrer como una ola



demorada de plata y de susurros



con mi lengua curtida de improperios.



Olías a mar nocturno, a imperio de algas,



a hembra inmemorial, mas tan cercana,



abriéndote al placer como una esponja



con tu mano en mi miembro encabritado.



Nos besamos como la noche al día,



en un lento crepúsculo de labios confundidos,



tu juventud de fuego, mi juventud de escarcha



en caminos de otoño, tu juventud de estío



y mi senda de octubre con violines de niebla,



y el tiempo se detuvo en un arpegio



bajo la incierta plata de la luna. Las olas



susurrantes de fondo, escalofrío



de una pasión si nombre entre las dunas,



las ropas confundidas en la arena, la brisa



impúdica soplando desde la sierra negra,



el calor de tu cuerpo perfecto, estremecido,



tus pechos como frutas anhelantes,



la orquídea de tu sexo penetrado hasta el fondo,



los gemidos, la boca muy abierta,



el marfil de tus dientes como mínimas lunas,



el bosque de tu pelo derramado en cascada



sobre un mundo olvidado como una tumba de aire;



luna de Lanzarote, ya lejana



que hoy evoco desde un lecho de muerte.



Amor mío: nunca supe tu nombre.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Interesante tu "Luna de Lanzarote",vale la pena leerlo,tiene cierto contenido que rememora mi libro aun sin editar "Silerai" amor Quijostezco?Brujeria,Devarios? historias de un hombre cuarenton enamorado de una joven..imposible de conseguir aun con brujeria.
    Ya que el libre albedrio es algo que el Ser humano no puede sobrepasar

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