domingo, 20 de diciembre de 2009

LOS POPES DEL NEGOCIO

Qué exquisitez, qué gracia, qué portento,
qué savoir faire, dicho sin ironía,
qué habilidad para vivir del cuento
dando una conferencia cada día.

Digo a vuesa merced que estoy flipando
con los cuarenta poetas principales,
los de la subvención y repicando:
será que algunos somos subnormales.

Será que será otro mi destino,
otras mis soledades cavernarias;
ya no seré jamás un fiel cretino

del desfile de doctas luminarias
aureoladas de putas y buen vino
a los que el presidente invita a un farias.

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