lunes, 4 de julio de 2011

REQUIEM DE ESPEJOS ROTOS

A broken bundle of mirrors

EZRA POUND



Tengo hasta la esperanza

de que cabezas como las que vienen

no podrán ni imaginarme

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ





Qué quedará de tí

cuando la lozanía se marchite

en espejos testigos de ceniza,

cuando bajo las bóvedas del tiempo

sólo quede la luz de la memoria

como un viento insidioso,

como el incendio frío de tus huellas.



Cuando el mañana sea una catedral de hielo

poblada de oficiantes

con la casulla de la necedad

entre estatuas decapitadas y legajos

drapeados de sílabas de luz pretérita,

abrevaderos de sangre,

solaz de los vampiros.



Cuando ninguna mujer tolere

tus gracias, tus ebriedades líricas,

ni una página escrita con la tripas

que no sea rentable a fin de mes.

Cuando el sexo sea una playa bajo la tormenta

en una isla de Escocia,

como leer la Biblia con resaca

o plantar marihuana entre la nieve.

Cuando toda belleza sea ya humo,

el humo del tabaco del insomnio,

el humo de los días que se fueron,

el humo de los años que te queden

arrastrándote

por las calles sin alma de un presente

cincelado en la piedra más obtusa.



Qué quedará de tí

cuando toda poesía sea un calvo adefesio

y el dinero se convierta

en la única hoguera donde arder,

si es que antes no escoges

esa espinosa senda del morir matando,

trizando entre tus dedos

un puñado de espejos

y escupiendo al destino en su cara de idiota.



Una úlcera crónica con viejo

contando batallitas

en mitad de una calle

poblada de fantasmas

mientras se abren las flores del invierno.



Una lápida anónima, un soplo

sobre el rocío escarchado

en la hierba salvaje del futuro.



Un legado de lágrimas de aire.

Una nada entre nadas en la niebla.



Westport, Irlanda

Septiembre de 2007

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