sábado, 19 de junio de 2010

REQUIEM

In memoriam Eloísa Rodríguez Ibáñez



Con mi abuela murieron los jardines
y se me abrió la cárcel del futuro:
ahora están más cercanos los confines
de la niebla, y detrás, el sordo muro.

Con mi abuela se ha muerto la ternura
y me han crecido zarzas en el alma;
la vida ya es un poco más impura,
más gris, más triste, demente, sin calma.

Me queda el agua oscura de algún lago,
océanos de furia sin medida,
las sórdidas monedas con que pago

la puta, el techo, el vino, la comida
-que vierta el cielo bálsamo en la herida-
y la paz mercenaria de este trago.

1 comentario:

  1. Hola Miguel soy Carmelita,como te he dicho en repetidas veces me gusta como escribes me gustaria aprender de tí, te dejo mi humilde blog para que cuando lo desees le eches un vistacin un beso muy grande.

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