A new skin for the old ceremony
LEONARD COHEN
Siguen ardiendo las viejas palabras
en la tiniebla helada
del mundo/ descompuesto
pieza a pieza/ con devoción insomne
por las necias manos cadavéricas
de un puñado de hijos de puta
que avergonzarían a sus madres.
El sol sólo desvela un escenario
con la luz fatigada de unos ojos
que han visto demasiado,
y profetizan
la mañana tiene dientes afilados
ya no hay ríos que arrastren tanta sangre
y la música es un juguete roto,
mi amor/ la música
es un juguete roto
y los besos de niebla que me brindas
-ya no hay ríos.
saben a escarcha verde
o a pantano. La música, mi amor,
es un niño de lluvia
junto a un cauce de sombras
-ya no hay río-
y el vino se ha adensado
en hiel compacta
y el muro se alza lento/ piedra a piedra
y cada piedra es una cabeza humana
un torso, extremidades
putrefactas, la música
es un grito velado
en el fondo de un pozo/ hogueras
mínimas
las palabras
el miedo
mi amor/ el miedo
ahora que no hay ríos
que arrastren tanta sangre
y la niebla/ los besos
hediondos
la música rota
de un grimoso espejismo de tinieblas.
Mostrando entradas con la etiqueta poesía al desgaire. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poesía al desgaire. Mostrar todas las entradas
lunes, 4 de julio de 2011
UNA PRIMA MÍA DE TUDELA
Apreciemos, sin vértigo, la extensión de mi inocencia.
-ARTHUR RIMBAUD-
In memoriam Antonin Artaud
Con sus paredes húmedas de llanto
sus pensiones con olor a acelga retestinada
donde se suicida una puta heroinómana cada noche
y un ladrón cuenta con manos temblorosas y manchadas de sangre
los billetes
con sus farolas temulentas alumbrando aceras desiertas
mientras pasan los coches
los coches
los coches
la locura
Con sus titulares cansinos de cada mañana
sus páginas de sucesos repetitivos
su náusea de anuncios clasificados como calles sin salida
sus botellas vacías rodando bajo camas desechas
sus telarañas en las esquinas
sus neones de la muerte
sus neones de la muerte
sus neones de la muerte
la locura
Con sus violines de tiniebla irredenta
su cielo sarcástico enguirnaldado de estelas
sus condones usados tirados entre las rosas
su lluvia cayendo en lentos arpegios sobre la fronda
su gato tuerto en el tejado
sus mareas depositando en la playa cadáveres de bebés
cadáveres de bebés
cadáveres de bebés
la locura
Con sus ojos vacíos
su sonrisa extraterrestre y sin embargo
su cortejo fúnebre con plumas negras
su herencia de desastres iterativos
su desparpajo de proxeneta borracha hasta las cejas
su cara de taxista con úlcera de estómago
sus periódicos amarillentos como el sol de la fatiga
su cancioncilla
su cancioncilla
su cancioncilla
la
locura
Con su calva de político pederasta
su oración del inocente encerrado en la cárcel
su caterva de jueces masticadores de carne putrefacta
su panoplia de banqueros rezadores puteros asesinos
su página web de la memez más irreductible
su boxeador en el alambre haciendo sombra bajo las estrellas
su guerra cotidiana por un chusco de pan en los albergues
su fajo de billetes de quinientos en manos del obispo
con su sartén quemada
con su sartén quemada
con su sartén quemada
la
locura
-ARTHUR RIMBAUD-
In memoriam Antonin Artaud
Con sus paredes húmedas de llanto
sus pensiones con olor a acelga retestinada
donde se suicida una puta heroinómana cada noche
y un ladrón cuenta con manos temblorosas y manchadas de sangre
los billetes
con sus farolas temulentas alumbrando aceras desiertas
mientras pasan los coches
los coches
los coches
la locura
Con sus titulares cansinos de cada mañana
sus páginas de sucesos repetitivos
su náusea de anuncios clasificados como calles sin salida
sus botellas vacías rodando bajo camas desechas
sus telarañas en las esquinas
sus neones de la muerte
sus neones de la muerte
sus neones de la muerte
la locura
Con sus violines de tiniebla irredenta
su cielo sarcástico enguirnaldado de estelas
sus condones usados tirados entre las rosas
su lluvia cayendo en lentos arpegios sobre la fronda
su gato tuerto en el tejado
sus mareas depositando en la playa cadáveres de bebés
cadáveres de bebés
cadáveres de bebés
la locura
Con sus ojos vacíos
su sonrisa extraterrestre y sin embargo
su cortejo fúnebre con plumas negras
su herencia de desastres iterativos
su desparpajo de proxeneta borracha hasta las cejas
su cara de taxista con úlcera de estómago
sus periódicos amarillentos como el sol de la fatiga
su cancioncilla
su cancioncilla
su cancioncilla
la
locura
Con su calva de político pederasta
su oración del inocente encerrado en la cárcel
su caterva de jueces masticadores de carne putrefacta
su panoplia de banqueros rezadores puteros asesinos
su página web de la memez más irreductible
su boxeador en el alambre haciendo sombra bajo las estrellas
su guerra cotidiana por un chusco de pan en los albergues
su fajo de billetes de quinientos en manos del obispo
con su sartén quemada
con su sartén quemada
con su sartén quemada
la
locura
REQUIEM DE ESPEJOS ROTOS
A broken bundle of mirrors
EZRA POUND
Tengo hasta la esperanza
de que cabezas como las que vienen
no podrán ni imaginarme
JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ
Qué quedará de tí
cuando la lozanía se marchite
en espejos testigos de ceniza,
cuando bajo las bóvedas del tiempo
sólo quede la luz de la memoria
como un viento insidioso,
como el incendio frío de tus huellas.
Cuando el mañana sea una catedral de hielo
poblada de oficiantes
con la casulla de la necedad
entre estatuas decapitadas y legajos
drapeados de sílabas de luz pretérita,
abrevaderos de sangre,
solaz de los vampiros.
Cuando ninguna mujer tolere
tus gracias, tus ebriedades líricas,
ni una página escrita con la tripas
que no sea rentable a fin de mes.
Cuando el sexo sea una playa bajo la tormenta
en una isla de Escocia,
como leer la Biblia con resaca
o plantar marihuana entre la nieve.
Cuando toda belleza sea ya humo,
el humo del tabaco del insomnio,
el humo de los días que se fueron,
el humo de los años que te queden
arrastrándote
por las calles sin alma de un presente
cincelado en la piedra más obtusa.
Qué quedará de tí
cuando toda poesía sea un calvo adefesio
y el dinero se convierta
en la única hoguera donde arder,
si es que antes no escoges
esa espinosa senda del morir matando,
trizando entre tus dedos
un puñado de espejos
y escupiendo al destino en su cara de idiota.
Una úlcera crónica con viejo
contando batallitas
en mitad de una calle
poblada de fantasmas
mientras se abren las flores del invierno.
Una lápida anónima, un soplo
sobre el rocío escarchado
en la hierba salvaje del futuro.
Un legado de lágrimas de aire.
Una nada entre nadas en la niebla.
Westport, Irlanda
Septiembre de 2007
EZRA POUND
Tengo hasta la esperanza
de que cabezas como las que vienen
no podrán ni imaginarme
JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ
Qué quedará de tí
cuando la lozanía se marchite
en espejos testigos de ceniza,
cuando bajo las bóvedas del tiempo
sólo quede la luz de la memoria
como un viento insidioso,
como el incendio frío de tus huellas.
Cuando el mañana sea una catedral de hielo
poblada de oficiantes
con la casulla de la necedad
entre estatuas decapitadas y legajos
drapeados de sílabas de luz pretérita,
abrevaderos de sangre,
solaz de los vampiros.
Cuando ninguna mujer tolere
tus gracias, tus ebriedades líricas,
ni una página escrita con la tripas
que no sea rentable a fin de mes.
Cuando el sexo sea una playa bajo la tormenta
en una isla de Escocia,
como leer la Biblia con resaca
o plantar marihuana entre la nieve.
Cuando toda belleza sea ya humo,
el humo del tabaco del insomnio,
el humo de los días que se fueron,
el humo de los años que te queden
arrastrándote
por las calles sin alma de un presente
cincelado en la piedra más obtusa.
Qué quedará de tí
cuando toda poesía sea un calvo adefesio
y el dinero se convierta
en la única hoguera donde arder,
si es que antes no escoges
esa espinosa senda del morir matando,
trizando entre tus dedos
un puñado de espejos
y escupiendo al destino en su cara de idiota.
Una úlcera crónica con viejo
contando batallitas
en mitad de una calle
poblada de fantasmas
mientras se abren las flores del invierno.
Una lápida anónima, un soplo
sobre el rocío escarchado
en la hierba salvaje del futuro.
Un legado de lágrimas de aire.
Una nada entre nadas en la niebla.
Westport, Irlanda
Septiembre de 2007
RESPONSORIOS DE TINIEBLAS
Saludos de todos los que combaten en el frente de Aragón, arma en mano, contra el fascismo.
BUENAVENTURA DURRUTI
a mi maestro Giuseppe Tomasi di Lampedusa
Cuando miro el amor, ya consumido,
mientras pudiera todavía
en mis dedos sentir aquella suave
piel que la edad irá borrando,
cuando aún en sus ojos hermosísimos
la luz celebra, y al perderse
sombra y derrota dejan en los míos,
cuando sé que el amor, hora cumplida
su reino, me abandona,
quisieran ir los ojos detrás suyo,
y rescatar de su doliente estela
una imagen que el tiempo no humillara
y pudiera seguirnos a la muerte.
JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ
BUENAVENTURA DURRUTI
a mi maestro Giuseppe Tomasi di Lampedusa
Cuando miro el amor, ya consumido,
mientras pudiera todavía
en mis dedos sentir aquella suave
piel que la edad irá borrando,
cuando aún en sus ojos hermosísimos
la luz celebra, y al perderse
sombra y derrota dejan en los míos,
cuando sé que el amor, hora cumplida
su reino, me abandona,
quisieran ir los ojos detrás suyo,
y rescatar de su doliente estela
una imagen que el tiempo no humillara
y pudiera seguirnos a la muerte.
JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ
DEJAD QUE LAS NUBES PONGAN TÍTULO A ESTO
He perdido un soneto que decía
que la luz de tus ojos me alumbraba,
que en el alma llevabas pedrería
preciosa, y que tu voz me cautivaba.
Que he perdido tus muslos en Dublín
mientras buscabas pollas por Sevilla,
que como zorra eras de postín,
que aquel violín sonaba a maravilla.
Será que cuando vuela la poesía
da jaque mate la mediocridad
en esta vil "parida" de ajedrez;
será que tras la musa hay una arpía,
que la lluvia me sabe a soledad
y haber creído en tí a soplapollez.
que la luz de tus ojos me alumbraba,
que en el alma llevabas pedrería
preciosa, y que tu voz me cautivaba.
Que he perdido tus muslos en Dublín
mientras buscabas pollas por Sevilla,
que como zorra eras de postín,
que aquel violín sonaba a maravilla.
Será que cuando vuela la poesía
da jaque mate la mediocridad
en esta vil "parida" de ajedrez;
será que tras la musa hay una arpía,
que la lluvia me sabe a soledad
y haber creído en tí a soplapollez.
HOMBRE DE PRINCIPIOS
I wanna get drunk till I´m off my mind
JOHN LEE HOOKER
Bebo, en primer lugar,
porque me da la gana,
porque el futuro viene como una blanda tormenta
de hastío anticipado
en un mundo con menos luces que la tonta de la esquina,
bebo porque el hígado aún no me duele lo suficiente
para claudicar
y perderme en la inane rutina de cafés descafeinados,
licores sin alcohol
y días sin sal
que el común de los mortales llama existencia.
Bebo porque tengo demasiadas neuronas con aristas
pequeños microscópicos cristales de hielo
lúcido aquí dentro,
en esa oscuridad relampagueante de la que algunas mujeres
se enamoran
y que otras desprecian. Bebo
en honor de los que las ven venir
desde muy lejos, sin piedad, sin honor, sin alma
y con hipoteca a cien años,
bebo para adornar la soledad
con vicarios arrebatos de ternura,
bebo como un poseso o un desposeído, bebo
como un imbécil
que no sabe todavía por qué le brotan poemas
de la niebla itinerante que es su alma,
y, porque como dice un viejo blues
me gusta gastar más dinero que un millonario
siendo como soy lo que los entendidos/desentendidos
llaman
una rata letrada con cultura y supuesto
buen corazón, un Robin Hood
de la literatura. No lo sé.
Mis mujeres se asustan a partir del quinto whisky,
y hasta la realidad más sórdida distrae
algún rastro de bondad
cuando bebo. Bebo
por no ver las noticias, por no releer
el Ulises de Joyce
por sexta vez para morirme de envidia, bebo
por no matar
a tanto tocapelotas
y para adquirir la presencia de ánimo que facilita
que el cenutrio al que oigo decir
que la poesía es una mariconada
siga vivo
para poder seguir vomitando sus gilipolleces
ante auditorios propicios. Soy un hombre piadoso.
Bebo porque se me incendian los otoños,
porque noviembre es largo,
porque ciertas mujeres se me aparecen como obras maestras
dentro de la inanidad imperante
y las palabras exactas para bajarles las bragas
-llamadme romántico-
florecen con más facilidad
cuando rugen las hogueras del vino
o fluyen los ríos de whiskey a los que cantaban The Pogues.
Bebo porque me siento acompañado
por Faulkner, Quevedo, Shakespeare, Mozart, Corelli,
Charlie Parker
mi tío Ángel Luis
y toda la bendita nómina de muertos y vivos
con la que transito
por las calles sin alma de la vida.
Bebo porque me sale de la bendita punta de la polla,
porque he dormido en la calle en Roma,
en Londres, en Galway, en Sevilla, en Lanzarote
y un trago ayudaba a no cortarle el cuello
al primer topo autosatisfecho que pasara por allí.
Bebo porque conozco
muy pocas alegrías
y a demasiadas putas
y porque la Biblia puede estar en una canción
de John Lee Hooker, bebo
porque las guitarras de Córdoba
y el whistle de las Islas Aran
suenan mejor, exprimen el corazón
como una esponja de sombras
y a veces saco lo mejor de mí
y las páginas salen solas, aunque aún no alcance
a comprender
por qué escribo. Será que no sirvo
para otra cosa. Y ya que gano
poco dinero
con esto del mester de juglaría
por lo menos -a veces- me harto de follar. Es,
sin duda,
uno de los grandes misterios del Universo.
Bebo por cada cana de mi barba
y por los campos nevados que me acecharán
cualquier día,
sin la dulzura de una piel
o de una página
donde refugiarme.
Anda, bonita, invítame a una copa.
JOHN LEE HOOKER
Bebo, en primer lugar,
porque me da la gana,
porque el futuro viene como una blanda tormenta
de hastío anticipado
en un mundo con menos luces que la tonta de la esquina,
bebo porque el hígado aún no me duele lo suficiente
para claudicar
y perderme en la inane rutina de cafés descafeinados,
licores sin alcohol
y días sin sal
que el común de los mortales llama existencia.
Bebo porque tengo demasiadas neuronas con aristas
pequeños microscópicos cristales de hielo
lúcido aquí dentro,
en esa oscuridad relampagueante de la que algunas mujeres
se enamoran
y que otras desprecian. Bebo
en honor de los que las ven venir
desde muy lejos, sin piedad, sin honor, sin alma
y con hipoteca a cien años,
bebo para adornar la soledad
con vicarios arrebatos de ternura,
bebo como un poseso o un desposeído, bebo
como un imbécil
que no sabe todavía por qué le brotan poemas
de la niebla itinerante que es su alma,
y, porque como dice un viejo blues
me gusta gastar más dinero que un millonario
siendo como soy lo que los entendidos/desentendidos
llaman
una rata letrada con cultura y supuesto
buen corazón, un Robin Hood
de la literatura. No lo sé.
Mis mujeres se asustan a partir del quinto whisky,
y hasta la realidad más sórdida distrae
algún rastro de bondad
cuando bebo. Bebo
por no ver las noticias, por no releer
el Ulises de Joyce
por sexta vez para morirme de envidia, bebo
por no matar
a tanto tocapelotas
y para adquirir la presencia de ánimo que facilita
que el cenutrio al que oigo decir
que la poesía es una mariconada
siga vivo
para poder seguir vomitando sus gilipolleces
ante auditorios propicios. Soy un hombre piadoso.
Bebo porque se me incendian los otoños,
porque noviembre es largo,
porque ciertas mujeres se me aparecen como obras maestras
dentro de la inanidad imperante
y las palabras exactas para bajarles las bragas
-llamadme romántico-
florecen con más facilidad
cuando rugen las hogueras del vino
o fluyen los ríos de whiskey a los que cantaban The Pogues.
Bebo porque me siento acompañado
por Faulkner, Quevedo, Shakespeare, Mozart, Corelli,
Charlie Parker
mi tío Ángel Luis
y toda la bendita nómina de muertos y vivos
con la que transito
por las calles sin alma de la vida.
Bebo porque me sale de la bendita punta de la polla,
porque he dormido en la calle en Roma,
en Londres, en Galway, en Sevilla, en Lanzarote
y un trago ayudaba a no cortarle el cuello
al primer topo autosatisfecho que pasara por allí.
Bebo porque conozco
muy pocas alegrías
y a demasiadas putas
y porque la Biblia puede estar en una canción
de John Lee Hooker, bebo
porque las guitarras de Córdoba
y el whistle de las Islas Aran
suenan mejor, exprimen el corazón
como una esponja de sombras
y a veces saco lo mejor de mí
y las páginas salen solas, aunque aún no alcance
a comprender
por qué escribo. Será que no sirvo
para otra cosa. Y ya que gano
poco dinero
con esto del mester de juglaría
por lo menos -a veces- me harto de follar. Es,
sin duda,
uno de los grandes misterios del Universo.
Bebo por cada cana de mi barba
y por los campos nevados que me acecharán
cualquier día,
sin la dulzura de una piel
o de una página
donde refugiarme.
Anda, bonita, invítame a una copa.
BALADA DE LA TÍA MARÍA COLLARES
La que aún echa de menos
la polla de alguien
que no es su marido
la compradora compulsiva
de cremas
y maquillaje
la que se libró de los colmillos
de la vida
de la intemperie
de la vida
de la miseria atroz
de la vida
gracias al matrimonio
y a la que le ha salido un hijo golfo
la inquisidora de la mierda ajena
la que se abrió de piernas por dinero
la que se acojonó con las orejas
del lobo
la que jamás prestó sin intereses
permitiéndose el lujo de decirme
en pleno funeral de su propia
madre
-mi abuela-
que si es que estaba allí por su dinero
mira, maría collares
yo jamás te he pedido una moneda
ni me he escandalizado de que tu marido
haya robado a manos llenas
desde el confort blindado a todos los vientos
de su despacho de banquero
me la suda si tu hija
tiene una polla en cada puerto
y viaja con visa oro
y si tu hijo le da a la coca
o se pone de whisky hasta las cejas
yo jamás te he llamado por teléfono
para decirte que necesito una dentadura nueva
que me ayudes con la matrícula de la universidad
o que me localices una clínica
de desintoxicación
para mi hermana
estoy muy orgulloso de cagar por el culo
la comida que yo mismo me pago
o que yo mismo robo
(no tengo ningún marido que lo haga
por mí)
y de no ser nadie
para nadie
o mucho para pocos
o lo que coño sea
aquí en mi rincón
tu mundo me da náuseas
tus almuerzos familiares me dan náuseas
tu hipocresía me da náuseas
maría collares
así que métete tu dinero
por el culo
si es que tanto mear perfume francés
recibir besos negros de familiares
en apuros económicos
y cagar langostas thermidor
no te ha dejado
sin ojete
bonica
la polla de alguien
que no es su marido
la compradora compulsiva
de cremas
y maquillaje
la que se libró de los colmillos
de la vida
de la intemperie
de la vida
de la miseria atroz
de la vida
gracias al matrimonio
y a la que le ha salido un hijo golfo
la inquisidora de la mierda ajena
la que se abrió de piernas por dinero
la que se acojonó con las orejas
del lobo
la que jamás prestó sin intereses
permitiéndose el lujo de decirme
en pleno funeral de su propia
madre
-mi abuela-
que si es que estaba allí por su dinero
mira, maría collares
yo jamás te he pedido una moneda
ni me he escandalizado de que tu marido
haya robado a manos llenas
desde el confort blindado a todos los vientos
de su despacho de banquero
me la suda si tu hija
tiene una polla en cada puerto
y viaja con visa oro
y si tu hijo le da a la coca
o se pone de whisky hasta las cejas
yo jamás te he llamado por teléfono
para decirte que necesito una dentadura nueva
que me ayudes con la matrícula de la universidad
o que me localices una clínica
de desintoxicación
para mi hermana
estoy muy orgulloso de cagar por el culo
la comida que yo mismo me pago
o que yo mismo robo
(no tengo ningún marido que lo haga
por mí)
y de no ser nadie
para nadie
o mucho para pocos
o lo que coño sea
aquí en mi rincón
tu mundo me da náuseas
tus almuerzos familiares me dan náuseas
tu hipocresía me da náuseas
maría collares
así que métete tu dinero
por el culo
si es que tanto mear perfume francés
recibir besos negros de familiares
en apuros económicos
y cagar langostas thermidor
no te ha dejado
sin ojete
bonica
UN PAÍS LIBRE
El camarero
del bar
de abajo
de mi casa
me pide
que no lleve en la solapa
un pin
con la bandera
republicana
porque -dice-
eso le impide -dice que es una provocación-
lamer adecuadamente
las almorranas
de un cliente fascista
que deja buenas
propinas.
Lo que yo decía:
hoy el cielo tiene color
de vómitos
rancios.
del bar
de abajo
de mi casa
me pide
que no lleve en la solapa
un pin
con la bandera
republicana
porque -dice-
eso le impide -dice que es una provocación-
lamer adecuadamente
las almorranas
de un cliente fascista
que deja buenas
propinas.
Lo que yo decía:
hoy el cielo tiene color
de vómitos
rancios.
ROSAS DE SAL EN EL CORAZÓN
Rosas de sal en el corazón a la hora de las luces vagas
De verdades que no admiten nombre
Cruces de caminos entre los abetos de la memoria
A la hora de la nieve que cruje como el alma
La lluvia sobre el asfalto de los recuerdos
Impuros como mano enemiga tendida cordialmente
Lamer las tetas de Pilar Rubio en un anochecer de farolas lánguidas
A lo lejos, en un Madrid de niebla
Y el viejo Leonard perdido en el fondo de un vaso de whisky
Entonando The Future
Un cruce de carreteras en las sábanas manchadas
Mientras se cierran todos los telones
Y la luz relumbra en los vasos y el piano
Goodbye everybody Canta
B.B.King
Un zapato de Pilar Rubio por el suelo
Mientras aúllan los lobos
En mi corazón perplejo de cenizas
De verdades que no admiten nombre
Cruces de caminos entre los abetos de la memoria
A la hora de la nieve que cruje como el alma
La lluvia sobre el asfalto de los recuerdos
Impuros como mano enemiga tendida cordialmente
Lamer las tetas de Pilar Rubio en un anochecer de farolas lánguidas
A lo lejos, en un Madrid de niebla
Y el viejo Leonard perdido en el fondo de un vaso de whisky
Entonando The Future
Un cruce de carreteras en las sábanas manchadas
Mientras se cierran todos los telones
Y la luz relumbra en los vasos y el piano
Goodbye everybody Canta
B.B.King
Un zapato de Pilar Rubio por el suelo
Mientras aúllan los lobos
En mi corazón perplejo de cenizas
sábado, 2 de julio de 2011
BLUES DEL OUAD-EL-KHEBIR
Tú no andabas por aquellas calles, a la luz
crepuscular de las farolas y el ocaso sobre
la torre del Oro, los
luminosos de la Plaza de Cuba
o el entredorado con palomas y vencejos y alondras
de la Giralda. No andabas con botines de ante
a la luz de los cafés y las tabernas,
mientras a mí el alma
me crujía en un sopor de hojarasca irreductible,
en un aburrimiento de tablaos y sablazos
y pubs irlandeses,
de poetas mediocres
y lumbreras literarias de chichinabo y dame
diez mil que ahora vengo;
los patos
graznaban en los estanques
como el Perejil harto vino en su tascucho
donde se niega el pan al hambriento,
pero tú no estabas
por allí, con tu melena de peluquería
último modelo. El Chino
haciéndose porros en la penumbra de la plazuela
y las señoras desfilando relumbrantes
de pieles,
tal vez
tú también venías
del Corte Inglés.
Yo andaba en la tasca del anonimato
cincelando versos con las manos desnudas,
embadurnado de sangre, vino y boquerones
en vinagre
y poniéndole los cuernos a las musas
con mi propio reflejo
en el espejo desvencijado de un tigre que olía
como debe oler el coño de una bruja usurera.
No me estaba follando a mi modista,
ni regalándole anillos a mi abuela,
ni siquiera contemporizando
con algún periodista de ojos de absenta y barba marbellí, sino
sacándole las tripas a la tarde
a base de dialéctica barata;
tú no estabas allí, no, tú
no estabas
ni siquiera al volante de un Mercedes último modelo
dejándote comer el coño
por algún famosete de revista.
Tú ni siquiera estabas en el mundo,
absorta en primaveras que alumbraban
a la orilla de un río de impostadas sonrisas.
crepuscular de las farolas y el ocaso sobre
la torre del Oro, los
luminosos de la Plaza de Cuba
o el entredorado con palomas y vencejos y alondras
de la Giralda. No andabas con botines de ante
a la luz de los cafés y las tabernas,
mientras a mí el alma
me crujía en un sopor de hojarasca irreductible,
en un aburrimiento de tablaos y sablazos
y pubs irlandeses,
de poetas mediocres
y lumbreras literarias de chichinabo y dame
diez mil que ahora vengo;
los patos
graznaban en los estanques
como el Perejil harto vino en su tascucho
donde se niega el pan al hambriento,
pero tú no estabas
por allí, con tu melena de peluquería
último modelo. El Chino
haciéndose porros en la penumbra de la plazuela
y las señoras desfilando relumbrantes
de pieles,
tal vez
tú también venías
del Corte Inglés.
Yo andaba en la tasca del anonimato
cincelando versos con las manos desnudas,
embadurnado de sangre, vino y boquerones
en vinagre
y poniéndole los cuernos a las musas
con mi propio reflejo
en el espejo desvencijado de un tigre que olía
como debe oler el coño de una bruja usurera.
No me estaba follando a mi modista,
ni regalándole anillos a mi abuela,
ni siquiera contemporizando
con algún periodista de ojos de absenta y barba marbellí, sino
sacándole las tripas a la tarde
a base de dialéctica barata;
tú no estabas allí, no, tú
no estabas
ni siquiera al volante de un Mercedes último modelo
dejándote comer el coño
por algún famosete de revista.
Tú ni siquiera estabas en el mundo,
absorta en primaveras que alumbraban
a la orilla de un río de impostadas sonrisas.
LA SOLEDAD DE LAS GÁRGOLAS AL AMANECER
La noche es larga como la lágrima
de una virgen en sombras
desflorada por un cirio pascual,
como un eco de espumas en la brisa
lejos de las sendas rotas
del amanecer,
donde ya no hay consuelo;
de las campanas y su bilis
retestinada,
de las misas a muerto
en cien idiomas.
La noche es como un libro vomitado
mientras se calla Mozart, ronca Cohen
y vienen de rondalla los demonios.
La noche es ese beso que no llega
en las playas lustrales del insomnio,
a orillas de botellas destrozadas.
Una huella de niebla entre la niebla.
Un adverbio que nombra adjetivando.
La noche es una puta enamorada
de su propio reflejo
mientras cuenta billetes arrugados.
Como un poeta sobrio
al que se le han borrado los poemas
bajo el ceño
de gárgolas
de niebla,
esperanza de perro apaleado
que rebusca su infancia en la basura,
en palabras que no contienen nada,
en esta nada que contiene todo.
de una virgen en sombras
desflorada por un cirio pascual,
como un eco de espumas en la brisa
lejos de las sendas rotas
del amanecer,
donde ya no hay consuelo;
de las campanas y su bilis
retestinada,
de las misas a muerto
en cien idiomas.
La noche es como un libro vomitado
mientras se calla Mozart, ronca Cohen
y vienen de rondalla los demonios.
La noche es ese beso que no llega
en las playas lustrales del insomnio,
a orillas de botellas destrozadas.
Una huella de niebla entre la niebla.
Un adverbio que nombra adjetivando.
La noche es una puta enamorada
de su propio reflejo
mientras cuenta billetes arrugados.
Como un poeta sobrio
al que se le han borrado los poemas
bajo el ceño
de gárgolas
de niebla,
esperanza de perro apaleado
que rebusca su infancia en la basura,
en palabras que no contienen nada,
en esta nada que contiene todo.
sábado, 18 de junio de 2011
LIKE BONES IN A JUNKYARD
When tenderness blooms in my words
When the memory of your face
Begins to blend with the last tears of whisky
When tenderness sounds like an Stradivarius
Lost in the middle of a heartless blizzard
And my blood sings a blues in the dark
When I ask myself what are these
Verses written in smoke
That disaster of words naked like bones
In a junkyard
And the vultures are the only birds at dusk
And all the churches are just crippled stone
Against the bloody sky of a nightmare
What tenderness? What words? What love? What poetry
Takes place in the dull mirror of my days?
Your pictures are but ashes that the wind
Takes from my trembling hand
I walk alone. Winter will have no mercy.
Wolves are smiling in the heart of the city.
And I can´t see bonfires in the night.
When the memory of your face
Begins to blend with the last tears of whisky
When tenderness sounds like an Stradivarius
Lost in the middle of a heartless blizzard
And my blood sings a blues in the dark
When I ask myself what are these
Verses written in smoke
That disaster of words naked like bones
In a junkyard
And the vultures are the only birds at dusk
And all the churches are just crippled stone
Against the bloody sky of a nightmare
What tenderness? What words? What love? What poetry
Takes place in the dull mirror of my days?
Your pictures are but ashes that the wind
Takes from my trembling hand
I walk alone. Winter will have no mercy.
Wolves are smiling in the heart of the city.
And I can´t see bonfires in the night.
TUMBA DE MOZART (2ª VERSIÓN)
Misery is the river of the world
TOM WAITS
Lágrimas como charcos en la calle lluviosa
turbios de mugre y fango de ruedas de los coches
los ruiseñores cantan un réquiem fugitivo
y mi mujer trató de suicidarse anoche
Sonrisas de políticos/ teclados de piano
con sostenidas notas de negra podredumbre
mi pluma escupe sangre sobre un reloj parado
y crece la ceniza como hiedra en los muros
de un cementerio anónimo con lápidas en blanco
Hay alambre de espino en la neurosis lenta
Borges se quedó ciego de tanta lucidez
en un corral cualquiera graznan diez mil idiotas
por un poco de pienso y dos gotas de agua
La ciudad es un cáncer/ metástasis completa
los ríos interiores fluyen contaminados
mi pipa humea lenta en la noche de insomnio
el humo es un celaje de ángulos de horror
Amores cuyo rostro se volvió calavera
en medio de un osario donde florecen cardos
y Rilke cultivando orquídeas imposibles
and a fool´s paradise is a wise man´s hell
-escribió Thomas Fuller-
cansado/ estoy cansado como la niebla espesa
que arropa con su manto un bosque de Navarra
qué larga madrugada/ qué lento escalofrío
de velas encendidas en capillas oscuras
las aljamías doradas/ recuerdo encadenado
de naranjas cayendo de árboles huidizos
la plata fugitiva de un río con estrellas
y la tumba de Mozart en una Viena infame
Los ángeles tocando un blues a medianoche
con las puertas del cielo a taquilla cerrada
(sólo se acepta Visa o American Express)
y viene una tormenta de cuchillos de fuego
y en Moscú mueren viejos pimplándose de vodka
en el Trinity College hay sonrisas y Guinness
mientras ladran los perros en las playas de Blackrock
las calles de Madrid llenas de telarañas
las noches del desierto/ sus fantasmas azules
la luna como un ojo inyectado de sangre
esa sonrisa idiota de tendero cretino
que tiene el candidato por la circunscripción
el viento de la estepa/ sonrisa de asesino
las putas/ los taxímetros/ un viejo acordeón
arabescos de plata de ríos fugitivos
y la tumba de Mozart como un corazón triste
TOM WAITS
Lágrimas como charcos en la calle lluviosa
turbios de mugre y fango de ruedas de los coches
los ruiseñores cantan un réquiem fugitivo
y mi mujer trató de suicidarse anoche
Sonrisas de políticos/ teclados de piano
con sostenidas notas de negra podredumbre
mi pluma escupe sangre sobre un reloj parado
y crece la ceniza como hiedra en los muros
de un cementerio anónimo con lápidas en blanco
Hay alambre de espino en la neurosis lenta
Borges se quedó ciego de tanta lucidez
en un corral cualquiera graznan diez mil idiotas
por un poco de pienso y dos gotas de agua
La ciudad es un cáncer/ metástasis completa
los ríos interiores fluyen contaminados
mi pipa humea lenta en la noche de insomnio
el humo es un celaje de ángulos de horror
Amores cuyo rostro se volvió calavera
en medio de un osario donde florecen cardos
y Rilke cultivando orquídeas imposibles
and a fool´s paradise is a wise man´s hell
-escribió Thomas Fuller-
cansado/ estoy cansado como la niebla espesa
que arropa con su manto un bosque de Navarra
qué larga madrugada/ qué lento escalofrío
de velas encendidas en capillas oscuras
las aljamías doradas/ recuerdo encadenado
de naranjas cayendo de árboles huidizos
la plata fugitiva de un río con estrellas
y la tumba de Mozart en una Viena infame
Los ángeles tocando un blues a medianoche
con las puertas del cielo a taquilla cerrada
(sólo se acepta Visa o American Express)
y viene una tormenta de cuchillos de fuego
y en Moscú mueren viejos pimplándose de vodka
en el Trinity College hay sonrisas y Guinness
mientras ladran los perros en las playas de Blackrock
las calles de Madrid llenas de telarañas
las noches del desierto/ sus fantasmas azules
la luna como un ojo inyectado de sangre
esa sonrisa idiota de tendero cretino
que tiene el candidato por la circunscripción
el viento de la estepa/ sonrisa de asesino
las putas/ los taxímetros/ un viejo acordeón
arabescos de plata de ríos fugitivos
y la tumba de Mozart como un corazón triste
viernes, 17 de junio de 2011
NECIONALISMOS MODELO JARTO VINO
Los fandaluces zemos
diberentes de los calencianos
los jotagoneses somos
dilerentes de los eurolanes
los ballegos somos
diferentes de los zurcianos
los basturianos somos
dinerentes de los pántabros
los isleares somos
dinerentes de los racanarios
los deremeños somos
diberentes de los pastellanos
la hostia bendita
(menos mal que soy
homo iliberensis maxima cum laude
con amigos angloinglesestánicos
y escoirlangaleses
y la lluvia del norte casa bien
con el malta de la isla de Skye)
diberentes de los calencianos
los jotagoneses somos
dilerentes de los eurolanes
los ballegos somos
diferentes de los zurcianos
los basturianos somos
dinerentes de los pántabros
los isleares somos
dinerentes de los racanarios
los deremeños somos
diberentes de los pastellanos
la hostia bendita
(menos mal que soy
homo iliberensis maxima cum laude
con amigos angloinglesestánicos
y escoirlangaleses
y la lluvia del norte casa bien
con el malta de la isla de Skye)
YOU DO IT WHILE YOU´RE KILLING FLIES (charles bukowski)
Bach, I said, he had 20 children.
he played the horses during the day.
he fucked at night
and drank in the mornings.
he wrote music in between.
at least that´s what I told her
when she asked me,
when do you do your
writing?
LO HACES MIENTRAS MATAS MOSCAS
Bach, dije, tuvo 20 hijos.
apostaba a los caballos durante el día.
follaba por la noche
y bebía por las mañanas.
entretanto escribía música.
al menos es lo que le dije
cuando ella me preguntó
¿cuándo escribes?
he played the horses during the day.
he fucked at night
and drank in the mornings.
he wrote music in between.
at least that´s what I told her
when she asked me,
when do you do your
writing?
LO HACES MIENTRAS MATAS MOSCAS
Bach, dije, tuvo 20 hijos.
apostaba a los caballos durante el día.
follaba por la noche
y bebía por las mañanas.
entretanto escribía música.
al menos es lo que le dije
cuando ella me preguntó
¿cuándo escribes?
CACHONDESEO
El deseo: finas gotas de lluvia
atravesadas por los rayos de un sol
pretérito
entre la umbría perfumada de lavanda
de un bosque
lejos del lúgubre tañido
de las campanas,
semen
sobre las páginas de un poema,
lenguas lamiendo lenguas
pies enfundados en medias atormentando con letal dulzura
tu polla tumescente
mientras yaces atado a la cama
con la mordaza de un coño en la boca,
malcasadas que te miran
desde la barra de un bar
con una copa de ginebra cruda
como la vicaría por la que pasaron
mujeres quemadas
como hígado cirrótico
mirándote de soslayo,
ponderativas, felinas
El deseo: la noche abierta
como una orquídea de fuego,
hogueras del whisky puras como la muerte
puras como el puro insomnio
lleno de culos que te frotan la
entrepierna, de tetas
en la boca, de mujeres
que te roban los calzoncillos
usados
y si pueden la cartera
llena de telarañas
El deseo: una golfa deliciosa
con tu verga en la boca
sabiéndose la dueña
mientras te mira a los ojos
y te licuas, estallas, revientas, jadeas
para acabar despertando
en una cama solitaria
con un bolígrafo en la mano
y el sol con toda su puta mala leche
entrando al asalto por la ventana
para reírse
en
tu
cara
atravesadas por los rayos de un sol
pretérito
entre la umbría perfumada de lavanda
de un bosque
lejos del lúgubre tañido
de las campanas,
semen
sobre las páginas de un poema,
lenguas lamiendo lenguas
pies enfundados en medias atormentando con letal dulzura
tu polla tumescente
mientras yaces atado a la cama
con la mordaza de un coño en la boca,
malcasadas que te miran
desde la barra de un bar
con una copa de ginebra cruda
como la vicaría por la que pasaron
mujeres quemadas
como hígado cirrótico
mirándote de soslayo,
ponderativas, felinas
El deseo: la noche abierta
como una orquídea de fuego,
hogueras del whisky puras como la muerte
puras como el puro insomnio
lleno de culos que te frotan la
entrepierna, de tetas
en la boca, de mujeres
que te roban los calzoncillos
usados
y si pueden la cartera
llena de telarañas
El deseo: una golfa deliciosa
con tu verga en la boca
sabiéndose la dueña
mientras te mira a los ojos
y te licuas, estallas, revientas, jadeas
para acabar despertando
en una cama solitaria
con un bolígrafo en la mano
y el sol con toda su puta mala leche
entrando al asalto por la ventana
para reírse
en
tu
cara
jueves, 16 de junio de 2011
NOTAS A PIE DE PÁGINA
The basic fact about human existence is not that it is a tragedy,
but that it is a bore.
-HENRY MENCKEN-
He dejado el trago duro
como se deja a una amante conflictiva
con la que cada orgasmo -y fueron muchos, y brutales-
era la antesala del infierno.
Ya no profano los neones idiotas de la noche
con sonetos a lo Baudelaire;
no me gusta lo que muestran los espejos
de los tigres
(en los que Borges no podía verse)
ni me atrae ya la dialéctica de las zorras con minifalda
a las que perseguía con la devoción
del que persigue a sus musas.
Qué novedad:
me estoy haciendo viejo.
Pero he cambiado el whisky por un búnker con grietas
por donde se me cuela la guardia civil, la realidad
con su tufo a juzgados, a dinero,
carnets de conducir, parientes gilipollas,
catetos que me señalan por la calle
diciendo
ahí va el Escritor, el Poeta,
como si esto de cagarse en Dios en cuatro idiomas
(mas uno que me invento sobre la marcha)
fuese un acontecimiento.
Mientras tanto,
ellos siguen recogiendo verdura en sus parcelas.
vendiendo muebles, revistas, cerveza, ladrillos, pintura,
accesorios, camisas a rayas, ideología barata,
bisutería,
follándose a una puta cada sábado en el pueblo de al lado
y desollando vivos a todos los vecinos
a sus espaldas.
C´est la vie.
Pero no hay libros de Cioran en la biblioteca.
Y es un hecho que añoro la vorágine,
que me la chupen a dúo en un hotel de Madrid,
los caminos rurales de las Alpujarras,
el fuego en la chimenea donde asábamos carne
y freíamos huevos y patatas a las
seis de la mañana mientras el vino
circulaba
como circula la sangre de la buena amistad,
Juanjo, Santiago, Christian, Francisco Blanco, toda
la rueda humana
que gira en mi memoria negra de bombardeos.
Nunca estuvimos tan vivos como entonces,
y a veces me pregunto
-pues no tengo constancia-
a qué casas de putas los habrán llevado sus pasos,
qué hipotecas, qué hijos, qué mujeres, qué sueños rotos
-y sospecho que son muchos-
los afligen.
Yo hace ya mucho tiempo
que decidí ser huérfano de hijos
en mi vejez, que decidí
no sacarme el carnet de conducir
ni volver a trabajar en hostelería
ni en nada que no fuese este campo de niebla
tan gratamente mío que es la literatura.
Veremos a dónde me lleva
este oficio de vagos perdularios y antisociales,
que decía mi abuela
y algún que otro fascista escribidor de discursos.
De momento, soy el referente literario
de mis perros,
la mancha humana de una familia
que nunca tuvo huevos de dormir bajo las estrellas
más que nada por una cuestión
de incomodidad. La calle
no es lo suyo. La calle
es para lucir modelitos
y coche nuevo, probidad social,
novios para las niñas
y la fachada de la casa.
Sobre todo la fachada de la casa.
Estos son los chupapollas que lo sancionan todo,
como cretinos de pueblo,
pero con estudios.
Ah, los estudios.
Mi hermana licenciada en sociología
teniendo que buscarse la vida como camarera.
Mi amigo Christian,
licenciado en Derecho,
trabajando a los cuarenta años como chico de los recados
para una caja de ahorros.
Dani Fernández,
licenciado en Arquitectura,
pelando cebollas en la cocina de un restaurante
de Palma de Mallorca.
Carolina, la dulce Carolina,
licenciada en Informática y capaz
de reventar la base de datos
del Banco Central Europeo,
pariendo hijos, bebiendo ginebra
a escondidas
y estrellada contra las paredes
de su casa
por un cabrón ex miembro del Opus Dei.
Y yo vigilado por la policía agropecuaria
del lugar donde resido:
igual se creen que soy traficante de drogas
porque trabajo desde casa
y tenemos Canal Plus.
Qué bonito.
Menos mal que, aunque en invierno
me duelan las rodillas,
aunque todo sea tedio fuera de estas paredes
y eche de menos los bosques de Irlanda,
las tabernas de Galway y Dublín
y el Pirineo navarro,
las noches de Madrid y de Sevilla
y hasta la Muy Excelentísima y Soplapollesca Universidad
de Granada,
me sobra material para escribir
y el azar aún no lo ha abolido todo
con un golpe de dados.
but that it is a bore.
-HENRY MENCKEN-
He dejado el trago duro
como se deja a una amante conflictiva
con la que cada orgasmo -y fueron muchos, y brutales-
era la antesala del infierno.
Ya no profano los neones idiotas de la noche
con sonetos a lo Baudelaire;
no me gusta lo que muestran los espejos
de los tigres
(en los que Borges no podía verse)
ni me atrae ya la dialéctica de las zorras con minifalda
a las que perseguía con la devoción
del que persigue a sus musas.
Qué novedad:
me estoy haciendo viejo.
Pero he cambiado el whisky por un búnker con grietas
por donde se me cuela la guardia civil, la realidad
con su tufo a juzgados, a dinero,
carnets de conducir, parientes gilipollas,
catetos que me señalan por la calle
diciendo
ahí va el Escritor, el Poeta,
como si esto de cagarse en Dios en cuatro idiomas
(mas uno que me invento sobre la marcha)
fuese un acontecimiento.
Mientras tanto,
ellos siguen recogiendo verdura en sus parcelas.
vendiendo muebles, revistas, cerveza, ladrillos, pintura,
accesorios, camisas a rayas, ideología barata,
bisutería,
follándose a una puta cada sábado en el pueblo de al lado
y desollando vivos a todos los vecinos
a sus espaldas.
C´est la vie.
Pero no hay libros de Cioran en la biblioteca.
Y es un hecho que añoro la vorágine,
que me la chupen a dúo en un hotel de Madrid,
los caminos rurales de las Alpujarras,
el fuego en la chimenea donde asábamos carne
y freíamos huevos y patatas a las
seis de la mañana mientras el vino
circulaba
como circula la sangre de la buena amistad,
Juanjo, Santiago, Christian, Francisco Blanco, toda
la rueda humana
que gira en mi memoria negra de bombardeos.
Nunca estuvimos tan vivos como entonces,
y a veces me pregunto
-pues no tengo constancia-
a qué casas de putas los habrán llevado sus pasos,
qué hipotecas, qué hijos, qué mujeres, qué sueños rotos
-y sospecho que son muchos-
los afligen.
Yo hace ya mucho tiempo
que decidí ser huérfano de hijos
en mi vejez, que decidí
no sacarme el carnet de conducir
ni volver a trabajar en hostelería
ni en nada que no fuese este campo de niebla
tan gratamente mío que es la literatura.
Veremos a dónde me lleva
este oficio de vagos perdularios y antisociales,
que decía mi abuela
y algún que otro fascista escribidor de discursos.
De momento, soy el referente literario
de mis perros,
la mancha humana de una familia
que nunca tuvo huevos de dormir bajo las estrellas
más que nada por una cuestión
de incomodidad. La calle
no es lo suyo. La calle
es para lucir modelitos
y coche nuevo, probidad social,
novios para las niñas
y la fachada de la casa.
Sobre todo la fachada de la casa.
Estos son los chupapollas que lo sancionan todo,
como cretinos de pueblo,
pero con estudios.
Ah, los estudios.
Mi hermana licenciada en sociología
teniendo que buscarse la vida como camarera.
Mi amigo Christian,
licenciado en Derecho,
trabajando a los cuarenta años como chico de los recados
para una caja de ahorros.
Dani Fernández,
licenciado en Arquitectura,
pelando cebollas en la cocina de un restaurante
de Palma de Mallorca.
Carolina, la dulce Carolina,
licenciada en Informática y capaz
de reventar la base de datos
del Banco Central Europeo,
pariendo hijos, bebiendo ginebra
a escondidas
y estrellada contra las paredes
de su casa
por un cabrón ex miembro del Opus Dei.
Y yo vigilado por la policía agropecuaria
del lugar donde resido:
igual se creen que soy traficante de drogas
porque trabajo desde casa
y tenemos Canal Plus.
Qué bonito.
Menos mal que, aunque en invierno
me duelan las rodillas,
aunque todo sea tedio fuera de estas paredes
y eche de menos los bosques de Irlanda,
las tabernas de Galway y Dublín
y el Pirineo navarro,
las noches de Madrid y de Sevilla
y hasta la Muy Excelentísima y Soplapollesca Universidad
de Granada,
me sobra material para escribir
y el azar aún no lo ha abolido todo
con un golpe de dados.
martes, 14 de junio de 2011
AFTERHOURS AFTERGLOW AFTER ALL
Tantos años después, y aún hay noches asperjadas con el fulgor distante de la estrellas que me recuerdan la música infinita de tus ojos tan negros muy abiertos mirándome arrebolada aún por el placer en aquellas tardes de pensión por el centro de Madrid en una luz de sábanas revueltas bragas olvidadas y cigarrillos fumados a medias y espejos sobre el lavabo donde nos contemplábamos desnudos como el futuro,
tanta lluvia caída años arrastrados como eslabones de lenta miseria y peleas contra la estupidez circunstante y ahora se me aparecen de pronto los otoños de seda de tu piel bajo mis labios el manantial cobrizo de tu melena despeinada días como una eternidad húmeda de lenguas dedos sexos semen frío el tráfico enloquecido por aquellas calles que apenas sí veíamos cuando íbamos en busca de algún bar donde comprar tabaco,
tantos años, y qué extraño es el amor. Cómo se vuelve intransitivo, conservado en la memoria como una gema preciosa con un brillo afilado de celos irresueltos,
guitarras papeles viejos poemas salpicados de citas de Shakespeare y Neruda,
de Robert Browning y Hölderlin viento mío
íntima brisa insomne que agita estas cortinas en la tarde
Qué extraño es el amor tras tanto tiempo a pesar del cansancio de los mil platos rotos de la vida de tantos desastres con nombre de mujer que nunca suplantaron la definitiva catástrofe el puro caos de tu inteligencia viva y un tanto perversa el recuerdo de tu cuerpo y su perfecto insulto a la mediocridad dónde
estarás ahora
en este tiempo de tormentas de puro tedio
en este soledad cuajada de guitarras en la que de pronto te rescata de entre las olas una balada de Joaquín Sabina
como un puñal de hielo o de ternura
Entretanto aquí sigo
tratando de que no me sodomicen al margen de los márgenes y arrancándole al mundo tres monedas que me defiendan del ruido y la furia de la necedad globalizada de prebostes profetas marionetas líricos de pesebre
y críticos de comedero perruno Sobreviviendo
al cabo
entre lápidas de amigos
bajo la lluvia insana que tabalea en las sombras
u oscurece agrisa como ceniza húmeda la luz de las mañanas con su sonrisa herida de huérfano irredento Aquí sigo
cincelando palabras en el sórdido mármol de las madrugadas con mi mano derecha El mundo sangra mierda enlagrimada
y pasan gilipollas con moto a escape libre y vendedores de jamón robado y curas sodomitas -qué novedad Mon Dieu
Con murallas de hielo
en una luz de plata estremecida
con chorizo y garbanzos y la humildad de un tinto con olivas aquí sigo
deseando que la vida no devore hasta el hueso a la mujer magnífica que fuiste
Laura
que no te empoce la existencia en una espesura de neurosis y que sea clemente en tus cabellos la flor de los almendros de los valles
de la mediana edad hacia la que vamos
Sigue maravillosa sigue siendo tú misma a pesar de la nieve y del barro y las huellas y los chantajes tristes
y el conformismo con hedor a derrota
dondequiera que estés.
Te amaré siempre.
Te amaré en el recuerdo como lentísima ola que renace y deja en las arenas testimonio y su eco espumeante muerte y vida dolor viejo
y música discreta
como gorjeo de pájaros nocturnos
Te amaré siempre
porque nunca he sabido amarte de otro modo
porque el olvido es una casa vieja en la que hace ya años que no habito porque no sé querer de otra manera
y los años me han hecho solamente reafianzarme en el fuego en las perspectivas
en la cercanía de tu voz el olor de tu piel
que aviva los recuerdos de aquella juventud enloquecida gloriosa insomne
ahíta de kilómetros y de whisky barato
en la que tal vez ambos fuimos lo mejor que hemos sido
tanta lluvia caída años arrastrados como eslabones de lenta miseria y peleas contra la estupidez circunstante y ahora se me aparecen de pronto los otoños de seda de tu piel bajo mis labios el manantial cobrizo de tu melena despeinada días como una eternidad húmeda de lenguas dedos sexos semen frío el tráfico enloquecido por aquellas calles que apenas sí veíamos cuando íbamos en busca de algún bar donde comprar tabaco,
tantos años, y qué extraño es el amor. Cómo se vuelve intransitivo, conservado en la memoria como una gema preciosa con un brillo afilado de celos irresueltos,
guitarras papeles viejos poemas salpicados de citas de Shakespeare y Neruda,
de Robert Browning y Hölderlin viento mío
íntima brisa insomne que agita estas cortinas en la tarde
Qué extraño es el amor tras tanto tiempo a pesar del cansancio de los mil platos rotos de la vida de tantos desastres con nombre de mujer que nunca suplantaron la definitiva catástrofe el puro caos de tu inteligencia viva y un tanto perversa el recuerdo de tu cuerpo y su perfecto insulto a la mediocridad dónde
estarás ahora
en este tiempo de tormentas de puro tedio
en este soledad cuajada de guitarras en la que de pronto te rescata de entre las olas una balada de Joaquín Sabina
como un puñal de hielo o de ternura
Entretanto aquí sigo
tratando de que no me sodomicen al margen de los márgenes y arrancándole al mundo tres monedas que me defiendan del ruido y la furia de la necedad globalizada de prebostes profetas marionetas líricos de pesebre
y críticos de comedero perruno Sobreviviendo
al cabo
entre lápidas de amigos
bajo la lluvia insana que tabalea en las sombras
u oscurece agrisa como ceniza húmeda la luz de las mañanas con su sonrisa herida de huérfano irredento Aquí sigo
cincelando palabras en el sórdido mármol de las madrugadas con mi mano derecha El mundo sangra mierda enlagrimada
y pasan gilipollas con moto a escape libre y vendedores de jamón robado y curas sodomitas -qué novedad Mon Dieu
Con murallas de hielo
en una luz de plata estremecida
con chorizo y garbanzos y la humildad de un tinto con olivas aquí sigo
deseando que la vida no devore hasta el hueso a la mujer magnífica que fuiste
Laura
que no te empoce la existencia en una espesura de neurosis y que sea clemente en tus cabellos la flor de los almendros de los valles
de la mediana edad hacia la que vamos
Sigue maravillosa sigue siendo tú misma a pesar de la nieve y del barro y las huellas y los chantajes tristes
y el conformismo con hedor a derrota
dondequiera que estés.
Te amaré siempre.
Te amaré en el recuerdo como lentísima ola que renace y deja en las arenas testimonio y su eco espumeante muerte y vida dolor viejo
y música discreta
como gorjeo de pájaros nocturnos
Te amaré siempre
porque nunca he sabido amarte de otro modo
porque el olvido es una casa vieja en la que hace ya años que no habito porque no sé querer de otra manera
y los años me han hecho solamente reafianzarme en el fuego en las perspectivas
en la cercanía de tu voz el olor de tu piel
que aviva los recuerdos de aquella juventud enloquecida gloriosa insomne
ahíta de kilómetros y de whisky barato
en la que tal vez ambos fuimos lo mejor que hemos sido
GIOVINEZZA
Youth is not a time of life; it is a state of mind.
SAMUEL ULLMAN
Inconscientes y osados -el tema es ya muy viejo-,
a la sombra granate de los barrios antiguos,
de vinos por el dédalo ruinoso
de un Albaicín con niebla,
compartiendo la gloria inexistente
de un futuro afilado que despedazaría
a algunos de nosotros. Como supervivientes
de la noche sin fin de la alegría,
de neones, mujeres y garitos y copas
y nieve compartida en los retretes sucios
de la trastienda de la juventud,
ahítos de mujeres -y hombres- deslumbrantes
que ofrecían su sexo a los poetas
después del recital.
Algunos se volvieron comunistas
en época de visas e hipotecas,
polemistas con boina que afeaban
lo que alguno llamó anhelos de pureza.
Sólo fue puro Stalin, nos escupió Neruda,
mientras el aguanieve mancillaba
la soledad de asfaltos y paredes
con mil manchas de orín entre toscos graffittis.
Cuando era la Alpujarra el paraíso,
el santuario de nieblas y fulgores
donde me amó una virgen pueblerina
morena como el trigo al sol de agosto,
ojos como diamantes de tiniebla,
donde escribí canciones que cantaron
los amigos de siempre, los cabales,
ahora perdidos en sus matrimonios,
con hijos, coche, valium y oficina
y nostalgia feroz por los tiempos pasados
más allá de todas las carreteras
y peajes de sangre. La Alpujarra
y su delirio de paredes blancas,
de tinaos, chimeneas, bosque y nieve
pura como el olvido; tan suprema,
en palabras de Espriu. Las hogueras
donde nos calentábamos el alma,
la sonrisa, las manos,
conspirativos, lúcidos, rebeldes,
hogueras hoy ceniza en la memoria,
ceniza en unos versos que sólo yo recuerdo,
metáfora impagable entre tanta derrota,
sendero en la penumbra de esta soledad vieja.
Fuentes de Lanjarón, torres de iglesia
de Órgiva, senderos de Bubión,
bares de Capileira, aguas del Guadalfeo
bajo álamos temblones, pura lumbre
de hojas caídas en aceras donde
el amor se atrevió a quemar la nieve
y las lágrimas -secreta agua bendita-
rociaron el césped umbrío de los parques.
Resonaban guitarras en las noches de humo,
transportados de "lirios", comulgando
con cerveza muy fría, plata insomne
la noche desprendida de los altos tejados
donde las golondrinas de Bécquer anidaban
sobre alfombras de musgos y hierbajos.
Qué lejos la ignominia del mercado
laboral, el pan tan malamente
ganado a costa de la cotidiana
humillación, los amores perdidos
porque nunca existieron para nadie,
los aires de oficina, barra y obra, necedades
autoimpuestas al cabo por mor del vil metal.
Teníamos el oro de aquella libertad,
teníamos el cielo cómplice y tan cercano,
la ciudad amistosa, los libros de la arena
de las playas, el mar inabarcable
bajo la plenitud ardiente de la aurora,
la caricia furtiva y fugitiva
de chavalas aún sin marcas de agua
como sucios billetes en manos de tendero.
Ebrios de vida y obras inconclusas,
irónicos, de vuelta de un infierno
que aún no conocíamos, deslumbrados
por farolas, neones, cabelleras,
perfumes y sonrisas tan puras como el alba,
sin sospechar siquiera que algún día
la espada de las horas
cortaría de un tajo las amarras
y perderíamos brújulas, sombreros y canciones.
Puta mediana edad. Triste sonata.
SAMUEL ULLMAN
Inconscientes y osados -el tema es ya muy viejo-,
a la sombra granate de los barrios antiguos,
de vinos por el dédalo ruinoso
de un Albaicín con niebla,
compartiendo la gloria inexistente
de un futuro afilado que despedazaría
a algunos de nosotros. Como supervivientes
de la noche sin fin de la alegría,
de neones, mujeres y garitos y copas
y nieve compartida en los retretes sucios
de la trastienda de la juventud,
ahítos de mujeres -y hombres- deslumbrantes
que ofrecían su sexo a los poetas
después del recital.
Algunos se volvieron comunistas
en época de visas e hipotecas,
polemistas con boina que afeaban
lo que alguno llamó anhelos de pureza.
Sólo fue puro Stalin, nos escupió Neruda,
mientras el aguanieve mancillaba
la soledad de asfaltos y paredes
con mil manchas de orín entre toscos graffittis.
Cuando era la Alpujarra el paraíso,
el santuario de nieblas y fulgores
donde me amó una virgen pueblerina
morena como el trigo al sol de agosto,
ojos como diamantes de tiniebla,
donde escribí canciones que cantaron
los amigos de siempre, los cabales,
ahora perdidos en sus matrimonios,
con hijos, coche, valium y oficina
y nostalgia feroz por los tiempos pasados
más allá de todas las carreteras
y peajes de sangre. La Alpujarra
y su delirio de paredes blancas,
de tinaos, chimeneas, bosque y nieve
pura como el olvido; tan suprema,
en palabras de Espriu. Las hogueras
donde nos calentábamos el alma,
la sonrisa, las manos,
conspirativos, lúcidos, rebeldes,
hogueras hoy ceniza en la memoria,
ceniza en unos versos que sólo yo recuerdo,
metáfora impagable entre tanta derrota,
sendero en la penumbra de esta soledad vieja.
Fuentes de Lanjarón, torres de iglesia
de Órgiva, senderos de Bubión,
bares de Capileira, aguas del Guadalfeo
bajo álamos temblones, pura lumbre
de hojas caídas en aceras donde
el amor se atrevió a quemar la nieve
y las lágrimas -secreta agua bendita-
rociaron el césped umbrío de los parques.
Resonaban guitarras en las noches de humo,
transportados de "lirios", comulgando
con cerveza muy fría, plata insomne
la noche desprendida de los altos tejados
donde las golondrinas de Bécquer anidaban
sobre alfombras de musgos y hierbajos.
Qué lejos la ignominia del mercado
laboral, el pan tan malamente
ganado a costa de la cotidiana
humillación, los amores perdidos
porque nunca existieron para nadie,
los aires de oficina, barra y obra, necedades
autoimpuestas al cabo por mor del vil metal.
Teníamos el oro de aquella libertad,
teníamos el cielo cómplice y tan cercano,
la ciudad amistosa, los libros de la arena
de las playas, el mar inabarcable
bajo la plenitud ardiente de la aurora,
la caricia furtiva y fugitiva
de chavalas aún sin marcas de agua
como sucios billetes en manos de tendero.
Ebrios de vida y obras inconclusas,
irónicos, de vuelta de un infierno
que aún no conocíamos, deslumbrados
por farolas, neones, cabelleras,
perfumes y sonrisas tan puras como el alba,
sin sospechar siquiera que algún día
la espada de las horas
cortaría de un tajo las amarras
y perderíamos brújulas, sombreros y canciones.
Puta mediana edad. Triste sonata.
viernes, 10 de junio de 2011
OJOS DE ESTATUA
Nada me ha herido más que aquellos ojos,
y nada en el mundo más que ellos puede curarme.
-IBN HAZM DE CÓRDOBA-
para Elia G. Castro
Enfrentado a la soledad de la noche
como quien se mira al espejo y ve su muerte
como un pescador ante la galerna
como un alcohólico ante el último trago
que podrá pagarse
Enfrentado a la soledad de la noche
como una puta sola y arrugada
como un perro apaleado rebuscando entre basuras
como un enfermo terminal de cáncer
sin su dosis de morfina
cuando el amanecer aún está lejos
y sólo oye su respiración jadeante
Enfrentado a la soledad de la noche
como quien duerme en una playa
sin más cobijo que sus pensamientos
como un magnate arruinado mirando fijamente
la pistola que guarda en el cajón
Enfrentado a la soledad de la noche
como Miguel de Cervantes escribiendo a la luz de una vela
en una mazmorra hedionda
con las ratas como únicas musas
Enfrentado a la soledad de la noche
como un niño de cualquier color
mamando de la teta seca de su madre moribunda
sin fuerzas
ni para espantar a las moscas
bajo el sol de metralla de la puta injusticia
Enfrentado a la soledad de la noche
como un mendigo ciego en Times Square
en la Plaza de Santa Ana
en Xmaa-el-fnaa
en Piccadilly Circus
o en la Krásnaya Plóshad
Enfrentado a la soledad de la noche
como un hombre de ojos muy abiertos
en el acto de comprender
que la sangre que mancha sus manos
es la del hombre que yace a sus pies
Enfrentado a la soledad de la noche
como dos amantes vícitimas de la tristeza post-coito
que se preguntan qué coño están haciendo allí
y no terminan de decidirse a hablar por fin
o a marcharse
Enfrentado a la soledad de la noche
como el murmullo apagado de una fuente
en los bosques de la Alhambra
como un guitarrista tocando para nadie
bajo la luz sarcástica de las estrellas
como una vendedora de rosas
perdida en el desierto
Enfrentado a la soledad de la noche
mientras tú miras al techo
enfrentada a la soledad de la noche
y el camión de la basura se lleva las horas
que perdimos
por no estar juntos
por estar
así
sencillamente así
enfrentados
a la soledad
de la noche
mientras las botellas vacías ruedan
bajo
la
cama
y nada en el mundo más que ellos puede curarme.
-IBN HAZM DE CÓRDOBA-
para Elia G. Castro
Enfrentado a la soledad de la noche
como quien se mira al espejo y ve su muerte
como un pescador ante la galerna
como un alcohólico ante el último trago
que podrá pagarse
Enfrentado a la soledad de la noche
como una puta sola y arrugada
como un perro apaleado rebuscando entre basuras
como un enfermo terminal de cáncer
sin su dosis de morfina
cuando el amanecer aún está lejos
y sólo oye su respiración jadeante
Enfrentado a la soledad de la noche
como quien duerme en una playa
sin más cobijo que sus pensamientos
como un magnate arruinado mirando fijamente
la pistola que guarda en el cajón
Enfrentado a la soledad de la noche
como Miguel de Cervantes escribiendo a la luz de una vela
en una mazmorra hedionda
con las ratas como únicas musas
Enfrentado a la soledad de la noche
como un niño de cualquier color
mamando de la teta seca de su madre moribunda
sin fuerzas
ni para espantar a las moscas
bajo el sol de metralla de la puta injusticia
Enfrentado a la soledad de la noche
como un mendigo ciego en Times Square
en la Plaza de Santa Ana
en Xmaa-el-fnaa
en Piccadilly Circus
o en la Krásnaya Plóshad
Enfrentado a la soledad de la noche
como un hombre de ojos muy abiertos
en el acto de comprender
que la sangre que mancha sus manos
es la del hombre que yace a sus pies
Enfrentado a la soledad de la noche
como dos amantes vícitimas de la tristeza post-coito
que se preguntan qué coño están haciendo allí
y no terminan de decidirse a hablar por fin
o a marcharse
Enfrentado a la soledad de la noche
como el murmullo apagado de una fuente
en los bosques de la Alhambra
como un guitarrista tocando para nadie
bajo la luz sarcástica de las estrellas
como una vendedora de rosas
perdida en el desierto
Enfrentado a la soledad de la noche
mientras tú miras al techo
enfrentada a la soledad de la noche
y el camión de la basura se lleva las horas
que perdimos
por no estar juntos
por estar
así
sencillamente así
enfrentados
a la soledad
de la noche
mientras las botellas vacías ruedan
bajo
la
cama
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
